25 agosto 2010

timbres.

el fantasma de un llamado
quiso sonar en mi teléfono
más el silencio de la noche
dio cuenta de la equivocación.

sentimientos sin expresión
mueren abortados
entre sábanas solitarias.

la nostalgia de lo que
no es, de lo que no fue
es la agonía que mata
imperceptiblemente.

en mi cabeza retumbran
timbrazos que nunca fueron.

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