Domingos de cocina lenta y de siestas matinales
andar cuando todos duermen
es un poco como un mundo paralelo
escuchar el silencio de lo imposible
tomarlo, comerlo de a mordisquitos
asimilándolo en cada paso por los pasillos
Domingos de lectura cortada
de sueños que aparecen sin aviso
de pelos de gatos por todos lados
sabiendo inevitablemente que es así
... y no hay otra vuelta
domingos de mimos de lavado de orejas
y de cepillos que luchan contra nudos
domingos de cruzarte un gato en cada paso
y en cada rincón, donde te das cada vez más cuenta
quien tiene la batuta y quien es simplemente una invitada
los roles siempre cambian, esa es una gran verdad
el poder es algo tan gracioso, tan curioso
hipnotizante, domingos de sumisión ante la cantidad.
domingos... sólo domingos en esa cierta paz
autofabricada para no perder la poca cordura
que resta de la semana.
domingos de encuentro.
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