07 diciembre 2015

cuando el inconsciente afloja florecen mil palabras
las adecuadas, exactas que te dan la explicación del mundo
pero no siempre tenés cerca una lapicera
y generalmente es menos bueno mandárselas
a la causante  de estas epifanías.
La razón pierde la batalla, los instintos toman las riendas
y ahí siempre la fregamos.

el torrente fluye solo, borbotea en el nacimiento de la garganta
imploran por salir, ser escuchadas
pero la soledad es inmensa.
y lo otro que nace al mismo tiempo es el pensamiento, insistente
esa gota que talla la piedra
"que lo sepa, que lo sepa, que lo sepa"

negamos el miedo, y el impulso nos da valentía
es una batalla campal de sentimientos antagónicos
y en ese momento antes de la definición
decidís meter una pausa, un respiro, un poco más de cordura y madurez
te vas a dormir, con todo eso en ebullición
engañándote que te lo vas a acordar, que mañana sí
que mañana lo ordenás y lo presentás

y es ese el engaño más grande de la mente al corazón
porque cuando el mañana llega
lo que tenés en la cabeza es un vacío tan grande como el del pecho.

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