Mi peor enemigo se esconde en el espejo
mi otro yo confabula en mi contra
anda tendiendo emboscadas
en los pliegues oscuros de la noche
recovecos de un alma que creía perdida
Celosa de mi bienestar,
se cuece en su propio odio
aquella paz tan ansiadamente buscada
tardíamente encontrada
Yo sé que quiere destruirme
torturarme lentamente
hasta que claudique y acepte
la derrota del espirítu
último bastión que a duras penas
logro mantener en pie.
Mis defensas flaquean con
más asiduidad en cada ataque.
Reconozco su fortaleza
y todas sus armas.
Intuyo perdida la batalla
pero resistir es también
una forma de vida.
Podré durar algún tiempo más
sólo deboo recordar evitar
las esquinas oscuras del corazón
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