quería irme a lo grande
dejar el contador en casi cero
(nunca cero, maldita vida)
con el gozo en la piel, pero...
no sé en qué momento envejecí
el grito atragantado en la garganta
otra cosa elegí
la paz y el refugio que no tengo
ese anhelo casi eterno
brazos que calmen
los miedos
no hubo sudores,
ni sábanas enredadas
tampoco lo otro,
parto con las alas heladas
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