no hay peor ceguera que no verse
tal cual sin espejos
siempre me atrajeron las rotas
las descosidas
pizarniks de bolsillos
creerme tan omnipotente
mi rayo poderoso
era un hilo y una aguja
queriendo remendar almas
y corazones
mi lema; yo puedo,
de tanto repetido, me lo había creído
Bastó el espejo en la oscuridad
de la soledad
para encontrarme un hueco
aquí y allí
alguna deshilacha
un ruedo suelto
el bolsillo roto,
perdiendo monedas.
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