27 mayo 2022

Coco

 Cuando decidí adoptarte, tuve que esperarte, porque estabas con medicamentos, venías de la calle, el frío y la invisibilización de montón de personas.

Cuando llegaste, me dijeron "se llama Coco, pero podés cambiarle el nombre por uno que te guste" y no quise saber nada, no iba a cambiarte el nombre por un capricho mío, si ya lo habías elegido vos solo, porque tampoco eras Coco, sino que Cocó era la gata de tu rescatista, pero cuando ella la llamaba, ibas vos también. 

Los primeros días estuve aterrorizada, de cuidarte mal, de que sufras las horas que estabas solo, a pesar de estar con tres gatis que aprendieron a quererte, imposible no quererte,

Nunca subiste una escalera, tampoco lo permití. Siempre a upa como el rey que merecías ser. Al barrio que llegaste te llenaste de amigos, perrunos y humanos. Me hiciste salir a cualquier hora por el pis y también me hiciste esperar en la esquina cuando olías algún amigo tuyo para saludarlo

Armaste la banda de rincón con el caniche de planta baja y la cusqui de al lado, y el gato que se metía a nuestro depto cada vez que podía para saludarte. Salían n banda a dar la vuelta manzana y los vecinos me mensajeabas para ver si podías ir a jugar con ellos a sus casas,

Al segundo día de llegar te puse un abrigo y te subí a la bici, y nunca nos bajamos. amabas el viento en la cara y la velocidad, reías cuando pedaleaba más fuerte.

Nos encantaba todos los findes, subirnos a la bici, yo con libro y mates, vos con caramelos y agua y terminar en alguna plaza o parque.

Fuimos a marchas, apoyamos a las compas trans, fuimos al día de la visibilidad, fuimos a escucharlo a Axel, a Cristina. nos volviamos porque no te gustaban las bombas de estruendo que siempre se tiran en esos actos.

Viajamos a la plata, al campo, a visitar a amigas, y a recitales. Eras el perrito en primera fila en los recitales de la calle de vecina canciones,

Nunca te llevé a una marcha del 24M, eso sí. me parecía que era un dolor que no te correspondía.

Viajamos de contrabando en colectivos, subtes, tren, hasta en un flete, re atento a donde te llevaban. También recuerdo indignada cuando el colectivo nos obligó a bajarnos porque no se podía subir con perros, aunque ibas en tu bolso y a la gente que viajaba no le molestaba, 

Esa vez que terminamos en el furgón de las bicis con los "muchachos" hacia la plata terminaste como uno más de ellos, me ayudaste a sacarme prejuicios idiotas, todos los pibes del furgón encantados y cuidándote como si fueras uno más. También te encantaba quedarte en la esquina de casa, con los pibes que se juntaban en verano a tomar birra y fumarse unas secas, A mi no me gustaba mucho esos amigos tuyos, pero te dejaba saludar, no hay que ser irrespetuoso.

Uno de los primeros findes, quise jugar a esconderme para que me busques, y cuando vi tu cara, me sentí terrible, ahí entendí el dolor que cargabas por el abandono. Nunca más lo hice, y me arrepiento de hyaberlo hecho esa vez. En los últimos tiempos cuado casi no veías y salías a buscarme, siempre te contestaba en voz alta y fuerte "Acá estoy Coco" siempre cerca, siempre juntos.

una de las primeras cosas que hice cuando llegaste fue subirte a la cama, incluso la cambié para que puedas subir solito, te encantaba dormir con los gatos, cuando ellos se fueron dormías en las piedras de ellos o donde habían dormido ellos, sé que los lloraste montón. 

Rescatamos palomas, gatos y algún que otro pájaro, recuerdo cuando lilberamos una paloma en la plaza como la seguías con la mirada viendo a donde iba, asegurandote de que estaba bien.

Te sacaron fotos turistas de medio mundo, y hasta la policía de larreta, "miren un perrito en una aurorita" decían, espero que tus fotos sigan recorriendo el mundo que vos no pudiste recorrer.

me acompañabas a hacer las compras, la panadería, y a buscar tu comida, y sabías que de ahí siempre volvías con una golosina en la boca, todos te querían.

Cuando volvíamos del congreso de una marcha, ya no tenías ganas de caminar, y te dije "si llegás a la esquina caminando solo te llevo en upa las tres restantes" y corriste hasta la esquina y me esperaste sentado mirandome " quiero mi upa"

"Cuidado, te va a sacar el trabajo" le dije al guardia en el super, una vez que fuimos, y te quedaste parado en posición de firme al lado de él hasta que terminé de comprar y volvimos.

Una vez nos cruzamos con un perro enorme y vos lo querías saludar, el humano que lo llevaba nos dijo "no te preocupes no muerde" y yo le contesté "el mío tampoco" eras 5 veces más chico que el otro perro, pero para mi eras enorme.

Le tenías miedo a los fuegos artificiales y a las tormentas, una vez casi mato a un tipo por tirarnos cohetes entre los pies riéndose por tu susto, y siempre te ponía el paragüas a vos los días de lluvia, 

Tu abrigo preferido era el de batman, la gente te veía con él y sonreía, hoy te lo puse por ultima vez, porque arriba seguro necesitan un superhéroe como vos.

Nos ibámos hasta costanera para conseguirte las pelotitas que te gustaban, la señora que las vendía ya te conocía y siempre te regalaba una de más. Hoy te puse una por si querés jugar  a donde vayas, y tu manta, la manta del amor; le decía yo, con la que llegaste y la que siempre te arropó cuando enfermabas.

Siempre aceptaste todos los perris que metí en casa, las Pipis Moro, La Rubia, la que adoptamos para que te haga compañía cuando nos mudamos lejos de tus amigos, y los tránsitos, nunca te enojaste o peleaste con ninguno, siempre amor para darles a todos, hasta a la paloma que teníamos en la santa rita! 

Cuando nos volvimos a Lobos, adoptaste a Rocco, el perro grandote de la casa, necesitabas un compañero de tu edad, ya no corrías como antes, ni tampoco jugabas mucho con los peluches o pelotas, pero siempre estabas pegado a Rocco, en la cama, afuera tomando sol, aunque Rocco te usara como almohada, y vos te quejabas lo dejabas y siempre, siempre le lavabas los ojos antes de dormir y cuando se despertaban. Hoy Rocco me mira y te busca, no sé qué decirle; creo que en el fondo sabe, como saben las pipis y vienen a darme besos, para sacarme la tristeza.

Pero no se va, ni se va ir, lo sabés, lo sé.

Podría contar mil cosas más de todo lo que hicimos, pero siento que es poco, siempre quise que conocieras la playa y el mar y nunca pude, te pido perdón, perdón por no haberte llevado a montón de lugares, perdón por todos los juguetes o ropas que quise comprarte yno pude, perdón por llorar estas últimas tres semanas, sé que me necesitabas fuerte a tu lado, pero soy una cagona porque siempre pierdo en la batalla contra la muerte.

Perdón y gracias, porque lo que no cuento acá es todo lo que me cambiaste.

Hasta luego compañero.











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